Hacía tiempo que no se veía por TV, y bueno, hay que aprovechar. No es una de las mejores películas bélicas de la historia, pero si una de las mejores que tratan el tema del fútbol. En 1942 un grupo de prisioneros de guerra es obligado a jugar un partido de fútbol contra un equipo alemán de soldados de la Wehrmacht (el ejercito alemán de la Segunda Guerra Mundial). El partido se celebra en París, con un árbitro comprado y demás. Al final el equipo de prisioneros consigue empatar el partido gracias a la parada de su portero en un penalty pitado en el último minuto (portero interpretado por un hiper-acartonado Stallone).
La peli tiene sus más y sus menos, podemos ver jugadores de la talla de Pelé, Bobby Moore, Osvaldo Ardiles etc. haciendo virgueridas con el balón, un equipo alemán malote malote poniendo zancadillas y pegando boinazos a los pobres prisioneros aliados, y un público exaltado que invade el terreno de juego liberando a los jugadores aliados al final del partido, con bigotes, pelos y vestimentas de los años 80 ( hombre, costaba mucho disfrazar a 30.000 personas en esos tiempos), pero aún así, se deja ver y tiene su encanto (sin olvidar la preciosa partitura de su banda sonora obra del polémico Bill Conti).
Lo curioso del asunto es que la película está vagamente basada en un hecho real sucedido en Rusia en 1942. Un grupo de prisioneros rusos se enfrentaron a un equipo de la Luftwaffe (fuerza aerea alemana). Los prisioneros eran jugadores del Dínamo de Kiev, y recibieron la orden de dejarse ganar, en caso contrario, las consecuencias serían terribles. A pesar de estar mal alimentados y exhaustos, los rusos arrollaron a los alemanes con un contundente 5-3, incluso con un árbitro completamente comprado. Despues del partido, las amenazas se cumplieron y fueron torturados y enviados a campos de exterminio. Muy pocos sobrevivieron.

Nunca te acostarás sin saber una cosa más!!!!
